SÍNTESIS:

Hay que ser intolerante con los intolerantes, se ha dicho, y esa es la llamada “Paradoja de Popper de la Tolerancia”. ¿Pero significa esto que hay que ponerle una mordaza a todos los grupos radicales (supremacistas blancos, neonazis, Ku Klux Klan, musulmanes extremistas) o, incluso, prohibirles con la fuerza y la violencia que se manifiesten bajo cualquier circunstancia?

Mi planteamiento examina críticamente esta candente (y actual) cuestión, tratando de evitar caer en posturas dogmáticas y prejuiciadas al respecto; pero tampoco haciendo apología de lo inaceptable.

Paralelamente, y como un ejemplo nacional, se examina la prohibición de un libro (crítico de la Teoría del Género) en la Universidad Nacional (U.N.A.). ¿Soporta esa prohibición de la U.N.A. una crítica radical o más bien hay que calificarla como una reacción más de la censura injustificada y del dogmatismo rimbombante propio de nuestros tiempos?

De eso trata, justamente, mi análisis: Tolerantes con Garrote.